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Roberto Elías Quintero Hoyos presenta su ponencia “Los enemigos de la paz en Colombia”

Roberto elias

Roberto Elías Quintero Hoyos ha expuesto de manera brillante su ponencia ““Los enemigos de la paz en Colombia”. El acto se celebró el pasado 2 de Junio y formó parte de las jornadas dedicadas a los Seminarios de Doctorandos del Programa de Doctorado “Sostenibilidad y Paz en la Era Posglobal” siendo ésta la VIII edición. La exposición contó con la presencia del Director del Programa de Doctorado D. Jesús Ballesteros.

Durante su intervención, el doctorando analizó de manera muy precisa la posición en la que se encuentra Colombia. Su tesis titulada Colombia: La NO Violencia Activa como política para construir una paz estable, duradera y sostenible en el marco del proceso de paz del Presidente Juan Manuel Santos Calderón. 2012-2017 es una visión personalista y desgarradora de la situación del país.  El doctorando lo describe de esta manera:

Ciertamente,  la complejidad del tema nos exhorta a no pecar por exceso o por defecto. En el momento mismo en que se hace una radiografía de la cruda realidad (catastrófica, por cierto) de Colombia,   dada la profunda crisis en que se encuentra sumida por la iniquidad,  en el marco del proceso de paz del actual gobierno, no es debido basarse en sesgos optimistas o pesimistas o,  en escepticismos  que estén fuera de contexto,  que conlleven, efectivamente,   hacer interpretaciones erróneas o amañadas de dicha realidad. Se confirma de esta manera, que en Colombia es inexistente un ‘Conflicto Armado Interno’ y que más bien lo que se tiene es un ‘conflicto de intereses’ armado hasta los dientes, que enfrenta (como en otrora: a conservadores y liberales), que ha condenado a las víctimas del conflicto armado a ser revictimizadas en un ‘Conflicto de Iniquidad’ que no da señales de ser superado, evidenciándose como en aquella época (tan presente y actual), que definitivamente están condenados a la ‘aporofobia’.  Término acuñado por la catedrática  de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, Adela Cortina, hace 20 años, el que hace referencia, tal cual como se recoge en su libro ‘Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia’ (Editorial Paidós), “el rechazo, aversión, temor y desprecio al pobre, hacia el desamparado que, al menos en apariencia, no puede devolver nada bueno a cambio”. En otras palabras, “limita a las víctimas del conflicto armado en su accionar para encontrar la estabilización socio-económica, la restitución de sus tierras y la reparación integral que tanto anhelan”, por sus condiciones de extrema vulnerabilidad y exclusión social,  insuperable en la metas propuestas en el proceso de paz que lidera el presidente Santos.

En sus luchas intestinas, de indudable carácter socio-económico y socio-político, que marco el preludio de la guerra civil (que aún pervive, manifestándose en formas de violencia más sutil, cuyos factores económicos y étnicos son la constante), desde 1851, que se inicio con el levantamiento de los conservadores contra el gobierno de José Hilario López, los enfrentamientos se daban claramente entre estos grupos contradictores en el sur-occidente de Colombia (hoy, departamentos del Valle del Cauca, Nariño y Cauca)… ya que un autor anónimo sostuvo que las “Sociedades Políticas fueron vehículos de agitación y canalización de las aspiraciones sociales y económicas de los diferentes grupos de la población. Eran especialmente agudas las pugnas y las contradicciones existentes entre los estratos sociales, en las provincias del sur. Ramón Mercado en su libro: “Memorias sobre los acontecimientos del sur, especialmente en la provincia de  Buenaventura, durante la administración del 7 de marzo de 1849”, refiriéndose a los antagonismos socio-económicos de aquella región dice: “Pero especialmente en las provincias del sur, era donde se agitaban más duramente las contradicciones del régimen… El factor económico y el factor étnico delimitaban claramente los dos grupos opuestos de la población en el sur del país. De un lado los blancos: grandes propietarios de haciendas, militares, abogados…; del otro estaban los llamados pardos: mestizos pobres, negros, zambos, mulatos e indios, desposeídos por la apropiación de los ejidos denominados por la prensa conservadora: la canalla democrática. Los democráticos organizados en bandas armadas atacaron las haciendas de los latifundistas, derribaron las ceras de algunas propiedades que anteriormente habían pertenecido a los ejidos, incendiaron casas, azotaron con látigo a quienes más se habían distinguido como apropiadores de los terrenos comunales.. El 30 de diciembre de 1851 los desordenes fueron particularmente violentos. En la ciudad de Cali un grupo de 200 blancos comandados por Antonio Boso chocaron con los pardos. La insignia de los blancos el FOETE, pues un artículo de la “Civilización” se había afirmado que “la canalla democrática debía manejarse a fuete”. Los democráticos adoptaron por emblema el perrero”.

La máxima de Voltaire dice: “La civilización no suprime la barbarie; la perfecciona”… En palabras más, en palabras menos, la salvaje persecución contra las personas más humildes y desposeídas en Colombia,  no cesa. Desde dicha época (1851), desde el siglo XVIII al siglo XXI siguen igual, a diferencia de que ya no se usa el ‘fuete’ sino ‘el bolillo y los gases lacrimógenos’ mediante un grupo elite de la Policía Nacional denominado: SMAD, para dispersar las humanas reivindicaciones que se llevan a cabo (de manera pacífica) por los grupos étnicos del Sur-Occidente Colombiano, que registra el mayor número de víctimas por desplazamiento forzado en territorio colombiano: 58%.

Nada ha cambiado. Colombia pasó de ser el segundo país con mayor número de víctimas desplazadas por la violencia,  al ser el primero en junio de 2017. En el 2014, Siria se mantenía en el primer lugar con 6.5 millones y Colombia con 5.7 millones. Actualmente, Colombia pasa a ocupar el primer lugar con 7.2 millones de víctimas. Con ello, el proceso de paz, está sufriendo un profundo retroceso.

El proceso de paz ha sufrido un descreimiento generalizado en todo el país a raíz del triunfo del NO en el plebiscito, el cual se encuentra con un menoscabo desde sus inicios, por el hermetismo, secretismo y falta de transparencia del que se ha rodeado, especialmente por casi la nula participación de las diferentes organizaciones de las víctimas del conflicto armado. Por ello, el no haberlo hecho de cara al pueblo (representado en sus víctimas, directas e indirectas o colaterales), ha significado una especie de afrenta directa  hacia ellos.

El Centro Democrático que encabeza el expresidente y Senador Álvaro Uribe Vélez, agitó las banderas del NO y hoy es el mayor detractor de la paz en Colombia, ya que baso su campaña en un “engaño generalizado”, según la magistrada ponente del Consejo de Estado, quien sostuvo la siguiente tesis: “… es evidente que hubo significativos hechos de violencia psicológica, en la modalidad de fraude al sufragante, cuya incidencia irradia de manera global el acto que declaró al No como ganador en la contienda del 2 de octubre de 2016”.

En vista de que se anulo propiamente la libertad del electorado para escoger autónomamente en el plebiscito por la paz, por las mentiras expuestas de forma masiva y sistemática (y que aún perduran). Sobre todo en temas relacionados con la ideología de género, eliminación de subsidios, afectación del régimen pensional, impunidad, victimas y cambio de Estado como el de Venezuela, que efectivamente crearon “un clima de desinformación, manipulación, distorsión de la verdad –necesaria para la adopción de una decisión soberana- relacionado con la definición del destino de los colombianos sobre un asunto fundamental para la vida del Estado y la sociedad, termino concluyendo el Alto Tribunal”, que en definitiva hace trizas el proceso de paz en un escenario socio-político ciego y cegado por su propia “anomia y ambiciones de poder”, que consagra y centra en el máximo líder del Centro Democrático, como el mayor enemigo de la Paz en Colombia.

Para más información se adjunta el Calendario Seminario Doctorandos 16-17